¿Y si les dijera que en las versiones más antiguas del cuento de
Blancanieves no era su madrastra quien ansiaba matarla, sino nada menos
que su propia madre?¿O que en una versión primigenia de La bella durmiente el príncipe despertó a nuestra protagonista mediante algo un poco más íntimo (e igualmente no consentido) que un beso de amor? ¿O que, para hacer caber el pie en el zapato, la madrastra de Cenicienta obligó a sus hijas a cercenarse el talón con un cuchillo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario